lunes, 4 de septiembre de 2017

Málaga a trazos

Málaga, paseo de los Tilos
Ilustración correspondiente a Elogio del multilingüismo en el paseo de los Tilos, publicado en SUR el 03/09/2017

Desde hace un año vengo ilustrando las contraportadas de los domingos en el diario SUR, en un espacio titulado "Málaga a trazos". En la entrevista que me hizo Regina Sotorrío y que se publicó la víspera de mi primera colaboración ya expuse las líneas que pretendía seguir en mi cita semanal, que no son otras que las que podían encontrarse con anterioridad en las entradas de este blog, el cual subtitulé sin demasiada reflexión en el momento de su creación allá por el año 2009 como «blog heterodoxo de dibujos urbanos». Me siento feliz de poder utilizar mi afición al dibujo como herramienta para explorar la ciudad, recurriendo a los textos como complemento imprescindible de la imagen, y agradecido a SUR y a sus lectores por la calidez con que se ha acogido la novedad.

La inspiración y referencia obvia es la columna de Gabi Camparario en el Seattle Times aunque, en mi caso, soy arquitecto y no periodista, por lo que a la crónica me interesa añadir con frecuencia una cierta visión crítica sobre esta urbe a la que amo y odio al mismo tiempo.

En este enlace pueden consultarse las colaboraciones publicadas por mí en la sección de "Málaga a trazos" hasta la fecha. Sin embargo, me parecía importante que cada dibujo -cada historia- quedase enraizada en el lugar que la inspiró, por lo que urgía geolocalizar cada una de las piezas para tener una mejor visión de conjunto. Y también, por cierto, valorar qué sectores de la ciudad quedaban más o menos cubiertos por mis sucesivas visitas. El resultado es el plano que sigue; espero que se siga llenando de nuevos puntos. Pinchen, pinchen y consúltenlos, si les apetece:

domingo, 19 de marzo de 2017

Una habitación con vistas


(Acerca del manifiesto «Defendamos nuestro horizonte»)
Málaga, vista desde la ensenada hacia 1850. Litografía de Alphonse d’Hastrel (detalle)

No tengo el gusto de conocer al propietario de ningún ático del paseo de la Farola. Ya me gustaría, pues las vistas desde ellos deben de ser magníficas; pero se trata de una mera suposición ya que al ser privados nunca he estado en uno de ellos. Más fácil es certificar la veracidad de esta afirmación del presidente de la autoridad portuaria: «la ciudad tiene una fachada marítima espléndida, una bellísima perspectiva que no se puede apreciar ahora mismo y que desde el hotel sí podrá ser apreciada»; alude, claro está, al rascacielos proyectado en el morro de levante. En realidad cualquier malagueño de cierta edad podría confirmarlo; antes de la prolongación del dique era posible llegar en coche hasta la bocana, pedir una hamburguesa en el puesto ambulante allí situado y disfrutar de esa vista «bellísima». No era demasiado glamuroso, claro está, pero el recuerdo de aquella experiencia persiste décadas después. Ahora hay en ese lugar una estación marítima que imposibilita esa visión.

Con las obras de ampliación del puerto también surgió allí una explanada en la que la ciudad soñó con construir un gran equipamiento público, quizá su auditorio, que recuperase ese mirador. Muchos reconocieron la oportunidad que ese espacio representaba, como por ejemplo Aesdima. ¿Recuerdan la visita fugaz y posterior estampida de Frank Gehry? Pero se alegó en aquel momento que construir en ese sitio no era factible, ¡suponía cimentar en alta mar! Y el acceso planteaba problemas irresolubles, ¡menudos atascos se formarían! Años más tarde parece que un hotel dotado con un casino y salones de aforos multitudinarios no presenta tales inconvenientes. Se trata de una torre cilíndrica de 135 metros de altura con 350 habitaciones que se ha topado con la oposición de un movimiento ciudadano bajo el lema «defendamos nuestro horizonte».

Hay que admitir que es un buen diseño. Al menos todo lo bueno que puede ser un proyecto con esas premisas de partida. El problema es que no se puede depositar en la arquitectura la responsabilidad de enmendar cuestiones previas que le son ajenas y que convierten la ecuación en irresoluble; lo hemos visto antes en Hoyo de Esparteros; el problema es que ciertos aspectos del planeamiento no se planean (valga la redundancia) desde las necesidades de ésta y de sus habitantes sino que se modelan en función de determinados intereses privados. El proyecto responde al lugar con la escala que éste requiere, y el lugar asignado no es el apropiado. Nadie se pone a ver la tele y coloca una garrafa de agua delante de la pantalla, por muy bonito que sea el envase. Existe el precedente del hotel Málaga Palacio: hay un sentimiento bastante unánime de que es un diseño notable de edificio que, sin embargo, sería mejor que no existiese, porque arruina la visión de la catedral. La terraza del Málaga Palacio ofrece unas vistas maravillosas porque es el único punto de la ciudad desde el que no se ve el Málaga Palacio.

Los viajeros del pasado recogían en sus crónicas de su paso por Andalucía los monumentos y vestigios de su esplendor islámico: Granada, Córdoba, Sevilla. De Málaga, en cambio, no solían destacar las creaciones humanas sino su privilegiado emplazamiento, una ciudad con su caserío suspendido entre el mar y las montañas que le sirven de fondo, en el centro de una bahía que describe un suave arco entre las puntas de Torremolinos y el Cantal. Con su puerto en el centro, donde convergen todas las miradas. A algunos de ellos, como a Louisa Tenison, a mediados del XIX les sorprendía la modernidad de sus numerosas industrias y su dinamismo comercial, pero lo que les subyugaba eran los tonos pardos y rojizos que adoptaban las colinas circundantes con los últimos rayos del sol.

Málaga se ha desarrollado desparramándose hacia poniente desde un núcleo primigenio junto a Gibralfaro, monte que es la referencia totémica que la ciudad adopta como símbolo, presente incluso en su escudo. También es el protagonista indiscutible de todas las pinturas, dibujos y grabados que la representan. La imagen de la ciudad respeta esta progresión que va acumulando hitos: catedral, chimeneas, torres de apartamentos; un crescendo que irradia desde las laderas de la Alcazaba en dirección oeste, una imagen hoy maltratada que corre el riesgo de sufrir una estocada en su punto más sensible.

Un paisaje no es un lugar geográfico: se trata de una construcción cultural que permite que un escenario despierte emociones porque el observador posee la sensibilidad o bagaje cultural necesarios para interpretarlo, aunque haya personas que puedan permanecer ajenas al espectáculo que se despliega ante ellos. No son valores que el territorio posea per se sino que están en los ojos del que mira. Para ilustrar el concepto se suele contar una anécdota protagonizada por el militar prusiano Alfred Von Schlieffen, nada menos que el autor del plan de invasión de Francia en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Cuando viajaba en tren junto a un oficial de su estado mayor, éste le señaló la belleza del panorama que se desplegaba ante ellos: el valle del río Pregel bañado por la luz del alba. El viejo general respondió con desdén: «¡Bah! Carece de valor estratégico». En el caso que nos ocupa, quizá no seamos capaces de valorar suficientemente los valores paisajísticos de nuestra ensenada, pero al menos deberíamos calibrar en términos estratégicos el menoscabo severo e irreversible que supondrá el enorme artefacto en el punto más visible de todo el arco costero. Porque, como nos enseñaron los viajeros románticos, el paisaje es un valor estratégico de nuestra franja litoral.

Trescientas cincuenta habitaciones van a disfrutar de una panorámica bellísima. A cambio, seiscientos mil habitantes y muchos más visitantes van a tener que padecer una fea intrusión en su panorama cotidiano. Quizá algún lector pueda permitirse costear una de las futuras suites y disfrutar las vistas. Otros no podremos evitar que la torre nos parezca un dedo corazón haciendo un gesto internacionalmente reconocible, a modo de recordatorio del equipamiento público que pudimos tener en el morro de levante y que se desechó por técnicamente inviable.

(Artículo publicado en La Opinión de Málaga el 19/03/2017. Puede consultarse aquí)

lunes, 5 de diciembre de 2016

Málaga, coreografía portuaria

Presenting my new book...

Durante mi paso por la EGB dibujé flotas enteras de todo tipo de embarcaciones, antiguas y modernas, militares y civiles, grandes y pequeñas, para desesperación de mis sucesivos profesores que, de vez en cuando, me sorprendían en mis furtivas tareas náuticas. Y es que, en lugar de atender en clase, era mucho más gratificante para mí dibujar tajamares, mástiles y chimeneas. La afición no ha decaído con los años, y hace poco coincidí con uno de mis 'profes' de la época que comprobó con estupor que sigo dedicándome a dibujar barquitos igual que antaño.

El puerto de mi ciudad, a diferencia de otros, deja notar con intensidad su presencia en el corazón de la urbe. Los buques están al alcance de la mano y la dársena se encuentra arropada por paseos y edificaciones; la mayoría de sus habitantes alcanza a divisar diariamente las grúas y las superestructuras de las naves por encima de los árboles o a la vuelta de determinadas esquinas. Con estas premisas resultaba irresistible la tentación de reunir en un libro ilustrado la Málaga portuaria que desde niño he explorado tantas veces.

He sido feliz dejándome sorprender por las observaciones realizadas en los muelles. Por ejemplo, por un frágil ciclista que pedaleaba ajeno a la mole de un enorme barco reparando en dique seco que se alzaba junto a él: había que plasmarlo en el cuaderno. Pero la Málaga marítima no se limita al recinto portuario, y no puede entenderse sin lugares como el mercado de Atarazanas o esa nave de los prodigios que es Astilleros Nereo: un tesoro de valor incalculable que esta ciudad tiene la suerte de acoger en su barrio más marinero. 


El libro incluye mucho más: jábegas, gaviotas, cangrejos, la Farola, buques escuela noruegos, submarinos turcos, remolcadores, embarcaciones de salvamento marítimo, etc. También gente de la mar: pescadores, marinos, carpinteros de ribera...

Este sábado 10 de diciembre lo presentaremos en la librería Mapas y Compañía a las 20:00 h. Si tenéis un rato me encantará que me acompañéis. ¡Buena travesía!

'Malaga, chorégraphie portuaire'

64 pages 32 x 21 cm. 
Author: Luis Ruiz Padrón
Publisher: Artisans Voyageurs-Éditeurs
First edition: October 2016
ISBN: 978-2-916271-75-0

More info:
www.artisans-voyageurs.com/malaga.html

martes, 5 de julio de 2016

La materia de la que están hechas las ciudades

Málaga, plaza de la Victoria 10

Ésta es la materia de la que están compuestas las ciudades. Edificios anónimos que se mimetizan en el paisaje urbano. Catedrales y palacios copan las imágenes de las tarjetas postales, pero este tipo de construcciones es la que imprime el carácter al conjunto. Esa es su principal virtud: su sumatorio arma un entorno armonioso que proporciona sin estridencias un telón de fondo a la vida. Ninguna de ellas es imprescindible en realidad, y diríamos que son organismos vivos sometidos a las mismas leyes naturales que el resto: nacen, viven, mueren. Llegado el momento, una ciudad sana reemplazará la osamenta por una nueva edificación que sustituya a la finada. El equilibrio se rompe si este ciclo deja de regirse por las leyes de crecimiento y decadencia de la materia e intervienen procesos infecciosos que se convierten en epidemias que exterminan a gran parte de los individuos.

Como todo organismo vivo, el que acompaña estas líneas palpita y respira. Al declinar el sol abre todas sus ventanas para que la brisa vespertina ayude a disipar el calor acumulado. Y es en ese momento cuando la casa alcanza su plenitud: el portón de madera resuena cuando uno de los moradores lo traspasa. Hoy es lunes, el día de descanso del asador de pollos que ocupa los bajos, pero aun así la animación no decae. La vecina del primero se asoma para colgar la toalla en el balcón tras volver de la playa. El del segundo sale a fumar un pitillo. El clímax se produce en la azotea: una animada conversación y risas en lo que se adivina un grupo numeroso de personas. Los omnipresentes vencejos evolucionan sobre sus cabezas. Es verano en la ciudad.

lunes, 27 de junio de 2016

Jornada electoral: pendientes del resultado

Málaga, calle Herrería del Rey

Ejercer el derecho al voto a última hora invita a sentarse a continuación a tomar algo en una terraza. La tarde va cayendo sobre unas calles semidesiertas; un tedio extraño se extiende, animado sólo por las piruetas de los vencejos. Lo achaco a que mis conciudadanos estarán pendientes del escrutinio electoral.
A la hora de volver a casa, paso frente a varios bares y cafeterías: todos sintonizan en sus televisores la misma cadena, y los parroquianos miran a la pantalla, atentos al resultado.

De un partido de fútbol.

Vivo en un país muy raro.

sábado, 7 de mayo de 2016

Florian Afflerbach: in memoriam

The death of Florian Afflerbach in a traffic accident has been a devastating new for all the Urban Sketcher community, especially for those of us that met him in person and considered him a good friend. We had the chance to meet him again in Málaga just few days ago and attend his superb workshop 'Car portraits'. After these past days of conversations with him, and still shocked by the sad news, I feel the need to write this post as a tribute to his memory and the extensive legacy he leaves behind.

Florian sketching at the Nasrid fortress of Málaga, May 2016. Photo by Javier Rico.


It was back in 2009. I was doing some reseach in the internet, looking for images on the subject 'Architectural drawing' while preparing a lecture for the University. Then I suddenly jumped into a whole new world when I found a collection of splendid drawings by Gérard Michel and Florian Afflerbach that were on flickr. The discovery was the gate for me into Urban Sketchers and since then we have exchanged lots of comments and thoughts online about drawing and architecture.

Some of our fellow urban sketchers often make friendly jokes about architect's sketches, our obsession on perspective and proportions and the risk of producing well constructed but soulless images. Of course this is not the case of Flaf's drawings, which are not only perfectly built and of the highest elegance and precission but also have a very distinctive style that make them unique, bright and lively. I remember the first time I saw his original sketchbook; I had expected his drawings to be bigger in size and then I found these beautiful jewels so carefully executed and of outstanding perfection that I admire much.

This was in Lisbon, at the Urban Sketchers Symposium. We met afterwars in Barcelona, and later at Liège. We talked during all these oportunities and I started to consider him as a good friend. And there would be a fourth time. When preparing this year's sketching meeting  'Malagráfica, sketching point' at my city, I was looking forward to bring Florian to Málaga for a workshop on vintage cars at the Museo Automovilístico, and my colleagues Patrizia Torres and Javier Rico also loved the idea. Needless to say that Florian also loved it, and I was really excited to see him at my hometown.

'Car portraits', design by Florian

I dared to suggest him that perhaps he could give us a chat on his work and life before the workshop, to what he kindly agreed. I am now so grateful that he did, and what he told us becomes now deeply touching, as he lost his life just four days afterwards. I had the chance to translate his words to the participants into Spanish; he spoke about his childhood, when his love for cars was rooted, and explained that 'Flaf' is an imaginary car brand he invented when he was a kid. He showed us his drawings from that time, and later he explained us about his studies on Architecture and his projetcs of the past and the present. He proudly called himself 'the car guy', a nickname someone put him that he loved. He was becoming more and more interested in drawing old vehicles, preferably on the street rather than at a museum.



After that he led a masterful workshop, 'Car portraits'. Everyone was absolutely delighted by his kind explanations and comments -always accompanied with a smile- and he told how happy he was with the results. He even prepared a beautiful booklet for every participant that has become the most precious treasure to each of us now. (At this point it must be said, something that is obvious to those that met him: he was a very gifted man, but above all he was an outstanding person).

And of course he drew all the time. His last posts on the internet will remain as a remembrance of his workshop and visit.

Florian conducting his workshop 'Car portraits' at Museo Automovilístico de Málaga, May 2016. Photo by Javier Rico.

I enjoyed our conversations on subjects that we as architects love, to the astonishment of the rest: cross-sections of cathedrals or horizontal thrust of vaults (illustrated by rough sketches on napkins) but we also cheered with beer and the sweet wine of my city, together with our respective partners. It is incredible this all happened less than a week ago; now these bittersweet memories will remain in my mind for ever.

About a year ago he suggested a drawing exchange between us. He asked for a ship sketch, and of course I got a car one in return as I desired. Since then, a VW Beetle hangs on the wall of my living room and reminds me of Flaf every day. 

Sit tibi terra levis, my friend.

jueves, 3 de diciembre de 2015

El espejismo del progreso

Allegory of shipping, City Hall of Málaga 

 «Aquí se conoció el esplendor y casi la gloria. Los comerciantes, presuntamente refinados, desafiaron a la Barcelona industrial y laboriosa. Ellos y sus obreros rebeldes se atrevieron a soñar con convertirse en el principal punto fabril del Mediterráneo español. Y juntos, inevitablemente hermanados -como siameses con instintos de Caín-, intentaron abordar la modernidad, estar en los puestos de vanguardia de una nueva era que ya se vislumbraba. tuvieron un pie en el estribo. pero finalmente vieron, entre el desastre y la pólvora, cómo ese tren se alejaba.» (Antonio Soler, Málaga, paraíso perdido)

Hubo un tiempo en que Málaga enfiló con decisión el camino del progreso. Hace 150 años, los visitantes anglosajones veían más parecido entre Málaga y Glasgow o Liverpool que entre Málaga y otras capitales andaluzas, a la vista de las chimeneas humeantes de las industrias metalúrgicas y textiles que flanqueaban la ciudad en todas direcciones. En tal sociedad, que esos mismos viajeros definieron como la más abierta y tolerante del país, nació el genio de la modernidad, Picasso, y estudios recientes reivindican el papel que ese ambiente tuvo en su formación. Sin embargo, y como bien describe Soler, el sueño resultó ser un espejismo, pero de la ilusión quedan testimonios abundantes en las creaciones de la época. La Casa Consistorial es uno de ellas. Aunque se construyó cuando el sueño se desvanecía, los anhelos quedaron plasmados en sus muros: las delicadas musas del Parnaso sostienen aquí locomotoras de vapor, navíos mercantes y engranajes industriales.
Málaga, City Hall

No hay lugar en el pomposo edificio para representaciones religiosas o hazañas bélicas; en todo caso, la corporación se sigue reuniendo en la actualidad bajo un fresco en el que se representa una escena revolucionaria con el lema "la primera en el peligro de la Libertad". Toda una declaración de intenciones.


Málaga, City Hall
Por otro lado, la flora subtropical del Paseo del Parque proporciona un marco espléndido al ayuntamiento, y es testimonio del carácter de aquella ciudad decimonónica a cuyo puerto arribaban cargueros procedentes de todo el globo, y en cuyas bodegas viajaban semillas de especies exóticas que en la actualidad se han convertido en ejemplares notables.

Málaga, City Hall
(Las imágenes que acompañan estas líneas están incluidas en el libro La Casa Consistorial de Málaga, retrato de un edificio, que recoge mis impresiones dibujadas en vivo de la arquitectura, detalles y actividad diaria del ayuntamiento a lo largo de varias semanas de la primavera de 2015.)

  Presenting my new book...

La Casa Consistorial de Málaga. retrato de un edificio

48 páginas 19,5x19,5 cm. 
Autor: Luis Ruiz Padrón
Prólogo: Alfonso Vázquez
Editorial: Loving books
1ª edición: mayo 2015
ISBN: 978-84-940672-4-2
DL: MA-750-2015

Más info:
info@lovingbooks.es